11 jul 2012

Poesía

Grita tragedia y espanto, llora melancolía, nada apacigua su llanto, muere y desarma al mediodía. Yo que la quería, todo me daba, garantías no había, yo que la cuidaba. Y con pies desequilibrados, y letras rápidas en su andar, se comió el cuento de hadas, e intentó escapar. Así desaparece intermitente, así vuelve cuando siente, le pesan las manos en el agua, escupe versos y eternas miradas.