Lanzándose al cielo,
con júbilo encendido,
llegando más alto,
se quede prendido.
La inquietud dormida,
el pulso intacto,
la belleza pura,
de un solo acto.
Espiral sensacional,
fantasía golpeada,
entre el bien y el mal,
suspiro de hada.
Por los ojos de un añejo bosque,
la melodía tierna y desnuda,
los ecos hondos y risas huecas,
la tierra viva, la mano muda.
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