No es ni tan triste ni tan intenso
ni tan profundo, y menos, inmenso.
Pero aquí arde el dolor,
como en el cielo el color,
entre las brazas y la brisa,
como el frío de la lluvia y el calor de una sonrisa.
A media tarde queda sol
y derrite un poco la culpa
sigue sin calor
pero quema un poco mis dudas.
Pierde la fuerza este espectáculo de días
corriendo a paso exhausto
y en el resplandor de mis agonías
queda aún la gota aconchada en el cristal.
Viajes eternos entre pasadizos obscuros
los viejos cuentos atrapados en estos muros
sueños suspendidos, pensamientos tendidos
suspiros entrecortados, de tantos intentos fallidos.
Escapando falta el aire
encerrada en un paisaje
revelando flores secas
ya de ancias como un tatuaje.
Simple, sencilla, fácil, absurda y desubicada.
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