La tristeza más inmensa
la agustia más aguda
la impotencia más intensa
la rabia más filuda.
El cansancio más absurdo
la impotencia más potente
el latido que yo aturdo
con la pena más reciente.
El amor más retorcido
el cariño más sutíl
el jardín ya florecido
en nostalgias de mi abril.
La voz más inestable
la risa un tanto sorda
el recuerdo impalpable
la conciencia que me estorva.
Hacen de mi polvo en el aire
hacen de mi frágil sonrisa
hacen de ayer sólo un desaire
hacen de hoy llanto deprisa.
Como en un mar sin horizonte
como en un cielo sin estrellas
como es estar sin saber dónde
como en un suelo sin las huellas.
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