Apreté mil veces los puños, deseando muy por dentro tu estadía
que ingenúa fui a veces, creyendo que lo sentía.
Mientras en ti pensaba, sacarte de mi mente me proponía
me apronté siempre al momento, en el que todo moriría.
Me acostumbraste a dudar siempre de lo que decías,
a pensar que no sería duradero, que ya pronto acabaría.
Noches enteras esperando a aquella en que te vería,
sentí ganas de rasguñar mis piernas cuando me di cuenta que aquello no sucedería.
Llegaría medio nerviosa, con el estómago anidando mariposas
esperaría a que me tomaras por los brazos, y luego persiguieras mis pasos.
Anhelaba tanto tus ojos traviesos, y se que fue por esos
que se me hizo fácil necesitarte, y por los que alguna vez creí, ibas a quedarte.
Se que bastan horas, para volver a pensar en ti
y ya no corras, las cosas ya se han quedado así.
Me fue más fácil que otras veces, no lo niego
pero algo me dice que es cansancio la razón, y que te extraño apenas puedo.
Mi corazón es más terco de, lo que esperaba que fuera
no entiende por si mismo, llora en invierno, y vuelve a caducar en primavera.
No supe negarme a volver a intentar algo contigo
tenía claro no eras para mi, sin embargo quería que todo de ti estuviese conmigo.
Es sierto que nunca es tarde, y que lo último que se pierde es la esperanza
pero ya no siento ganas de más alarde, ni de encontrar algo de diversión en la venganza.
Nunca me interesó hacerte daño, nunca quise me entendieras
en ti buscaba quizás un dueño, y que entre todas me eligieras.
Cómo no fui capaz de dejar lo complicado, y buscar otro camino
si nunca perteneciste tú a mi lado, para qué jugar con el destino.
No tuve nada que decirte, cuando quisiste despedirte
ya no tenía nada de qué hablarte, incluso antes de apostar a dejarte.
Esta noche es una más de aquellas, en las que en mi alma se posan mil estrellas
en la que mis ideas entran en calor, y es una lástima no estés en ninguna de ellas.
Esta ruleta rusa de amoríos, hoy no deja espacios sombríos
pierde la intensidad que debería significar tener que dejar de pensar en tus labios junto a los míos.
Se, te perderás cuando te des cuenta, que te he dejado un gran vacío
pero ya te he soltado la rienda, y es hora de navegar cada uno en su propio río.
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