27 may 2010

There

Han esfumádose mientras fumo las ideas vacías colapsadas en espacios por llenar, la frustración de la mañana es el congelo de la noche, se paralizan mis ganas con la misma frialdad, con la que grito muy adentro y cubro con risa. Un bosque que de ramas hace el cielo, y lo aventa de árboles desenterrándose, el pasado destierra mis instantes y los encierra en pasillos húmedos y aturdidos. Desgarro todo lo que llevo, y sigue colgado de mi sangre, anestesia mi cabeza, adormece mi mirada, ahoga remoto polvo de estrellas, me vuelve un espectro de ondas desequilibradas dentro de algo táctil y destructible. Incapacidad frustrada por falsos testimonios, mientras oigo a lo lejos los sollozos del demonio, se hunden mis pies en moveliza confusión, y siento bajo tierra mi aliento bajo presión. Mi egocentrismo agónico que se regocija en mi culpa, y el miedo absurdo que ni con eclipses se sepulcra. Me eché a nadar y no dejé nada en la orilla, todo a mi me comió el mar, y mi escafandra se trizó, todo se hizo humo y no me salvó. Caigo pero jamás me levanto, miro al pasado y es sólo llanto, un añejo canto caducando en invierno, mi cara de espanto al calor del infierno.

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