14 nov 2010

Ardo

Rasga porque ya,
no tenía límite,
frenesí qué da,
castillo sin príncipe.

Anestesiada,
desde la orilla,
marejada,
sin pesadilla.

Los pétalos escurridizos,
los pasos quebradizos,
qué lejos,
tus besos.

Querían gritar,
las manos de sal,
los pistilos se rendían,
se bañaban, se caían.

Ata, ya sin más,
era con tabúes,
ama más al mar,
arena que hundes.

Colgada,
desde la nube,
anochecida,
ya no te tuve.

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