Brillan los ojos de otras palabras,
mías, macabras
esas que arden y no hacen alarde,
se comen la verdad,
se hacen sin piedad,
innata frialdad.
Soy, a cada momento,
olvido del intento,
dejo del viento,
sentido del momento.
Al siguiente no resisto.
En el espejo me he visto.
Me quedé mirándome,
me senté esperándote,
hoy canté llorándote,
te pedí perdón, odiándote.
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