29 sept 2010

cotidiano y absurdo

Mi lengua de papel que se humedece y seca al calor,
el tiempo que no se achica ni crece, que se burla del amor,
el rojo cielo, mi azul sangre, escurriendose en la olas de una tormenta,
y la mirada que te observe, te sonría, quizás te mienta.
La manos duras, crudas, raspando cada caricia,
volviendo a la entrega, un egoísmo y avaricia,
mientras suena el tango y la salsa por mis pensamientos,
mientras pienso y me recorro, y busco y aquí me encuentro.
El cuento de hojas arrancadas, que volvieron a nacer del río,
la identidad de una historia, sin palabras, ni hechos
hecha de hielo, derritiendose al frío,
lo que se mantiene intacto, hasta que sentido lo duele en mis pechos.
Más allá del sueño, el cual su dueño es subconciente,
más acá me enseño al espejo, y apoyo en mi frente,
desde algún lado mi revés me espía,
y yo desnuda, llena de agua, creyendo que la realidad es la mía.

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